15 de enero de 2026
DAWN (Mujeres por un Desarrollo Alternativo para una Nueva Era) se solidariza con el pueblo de Venezuela y condena la violenta intervención militar llevada a cabo por los Estados Unidos en territorio venezolano.
Este ataque constituye una grave violación de los principios de soberanía, autodeterminación y integridad territorial, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en los principios fundamentales del derecho internacional. El uso de la fuerza en estas circunstancias erosiona el orden jurídico internacional y establece un precedente alarmante con consecuencias de amplio alcance. Sus repercusiones —ya sean locales, regionales o globales— afectan a toda la población venezolana y tienen un impacto desproporcionado sobre las mujeres y las comunidades marginadas, tal como ha sido documentado de manera consistente en contextos de conflicto y crisis.
Ahora, el pueblo venezolano enfrenta violencias patriarcales superpuestas: las de un régimen autoritario en curso, agravadas por la violencia imperial. Condenar las acciones de los Estados Unidos y del gobierno de Donald Trump no implica guardar silencio ni avalar la violencia política ejercida por el gobierno de Nicolás Maduro, ni su desconocimiento de los resultados electorales de 2024. Del mismo modo, condenar estas acciones no equivale a respaldar la intervención estadounidense ni su control sobre el gobierno y los recursos de Venezuela.
Como académicas y activistas feministas del Sur global, sabemos que ningún camino hacia la liberación puede forjarse mediante la agresión imperial, las “soluciones” militarizadas o las lógicas patriarcales de la fuerza. Con demasiada frecuencia, los debates internacionales se centran en los gobiernos o en las economías como si fueran cuestiones separadas, borrando cómo estas dinámicas afectan las realidades vividas por las personas y los riesgos que suponen para la seguridad y la dignidad cotidianas.
Nuestra solidaridad está con el pueblo venezolano, que ha soportado años de crisis, violencia política, desplazamiento forzado y el drástico deterioro de las condiciones de vida, y con quienes han luchado por construir alternativas feministas y visiones de justicia, incluso frente a la violencia y la represión.
Este momento exige una respuesta inmediata y basada en principios por parte de las Naciones Unidas: una que detenga la militarización, active el diálogo y la mediación, y coloque en el centro la justicia, la paz y la protección del pueblo venezolano. Asimismo, requiere una movilización global de todos los actores comprometidos con los derechos humanos y un análisis crítico, sustentado en la comprensión de las interrelaciones entre imperialismo, autoritarismo, militarización, violencia patriarcal, economía política global y dinámicas internas.
Exhortamos a los Estados Unidos a respetar el derecho internacional, a garantizar la protección de la población civil y a salvaguardar los derechos fundamentales de todas las personas privadas de libertad. Del mismo modo, instamos a las autoridades venezolanas a poner fin a toda forma de represión y a cumplir con sus obligaciones, conforme al derecho internacional, para garantizar los derechos humanos de todas las personas en Venezuela.
El momento actual exige escuchar las voces venezolanas y expresar solidaridad con sus demandas de autodeterminación, democracia, rendición de cuentas y justicia social.
DAWN
Mujeres por un Desarrollo Alternativo para una Nueva Era
